
La novela en sí se deja leer, la intriga está servida; tiene su argumentación y su desarrollo, aunque es un desarrollo un tanto parcial; personalmente, lo tildaría dentro de un límite que raya lo pusilánime y, en cierta medida, lo "rancio". Reverte mantiene la frescura de sus narraciones, mas ha perdido consonancia con la historia; tal vez por "ensalzar" actitudes de personajes en un marco de la vileza frente al marco de la honestidad que poco a poco se diluye. Factores que congratulan actitudes de baja estofa. Determina dos sectores de personajes; a un lado, los protagonistas elevados a "mito" narrativo; del otro, el resto con señuelo de... (difícil de calificar). Lo bueno y lo malo es relativo.
Una novela de mar, amor y aventuras en el Egeo durante los años de la Guerra Civil española.
Buscaba la boca del hombre con la suya, húmeda de sal.
-¿Tienes frío? -preguntó él.
-No, no Tengo miedo.
-¿A qué?
-A cuando te hayas ido y esto se borre de mi memoria.
Presionó contra él su cuerpo goteante; y Jordán, mojada la ropa, la acogió entre los brazos estrechándola muy fuerte.
-Maldito seas, capitán Mihalis -susurró ella de pronto.
Tardó él un momento en comprender.
-Sí -dijo al fin.
Alzó el rostro para contemplar la bóveda de estrellas, que parecía haber descendido para instalarse en torno a los dos y su abrazo, envolviéndolos hasta el final de los tiempos. Como si estuvieran solos en la última noche del mundo.
Abril de 1937. Mientras en España transcurre la guerra civil, el marino mercante Miguel Jordán Kyriazis es enviado por el bando sublevado para atacar de modo clandestino el tráfico naval que desde la Unión Soviética transporta ayuda militar para la República. En la base de operaciones, una pequeña isla del mar Egeo, la vida del corsario español se cruzará en turbio triángulo con la de los propietarios, el barón Katelios y su esposa: una seductora mujer madura que busca, con fría desesperación, el modo de escapar a su destino.




















